Arroz frito

Uno de mis rituales de fin de semana consiste en limpiar la refri antes de traer la compra fresca de la feria. Y el 80% de lo que saco en esa limpia, va sí o sí para una sartén de arroz frito. Es versátil, lo podés hacer vegetariano o usar los embutidos que no has gastado durante la semana (no importa si es jamón, chorizo, salchichas) y es un excelente lugar para incorporar carnes que no has gastado (pollo, carne molida, una chuleta). Le podés poner hongos, hojas verdes (la espinaca queda deliciosa), cebollinos, cebolla blanca, huevo… Como es una receta muy abierta, más bien vamos a hacer un trato: te voy a sugerir proporciones y un método infalible, y vos nos contás qué hiciste y cómo te quedó de rico. ¿Juega?

Ingredientes (para 3 personas).

3 tazas de arroz añejo.

1 cucharadita de Zukra orgánico

1 taza de “olores” picados en cuadritos (aquí caben ajo, cebolla, apio, chile dulce, zanahoria, tallos de culantro).

1 taza de hojas (pueden ser acelgas, espinacas, kale, hojas de repollo picadas).

1 taza de vegetales en cubos (berenjena, zapallo, zuquini, hongos, brócoli, coliflor).

1 taza de proteína (opcional): soya texturizada previamente hidratada, pollo mechado, carne molida, cerdo picado en cuadritos, salchichas… lo que tengas a la mano.

1 huevo por persona.

Sal, pimienta, comino molido, cúrcuma… las especias de tu preferencia.

Aceite de tu preferencia para freír.

Preparación.

El secreto del arroz frito es que no vamos nada más a echar todo en una olla. Los vegetales sudan y si no los cocinamos por separado no tienen espacio para respirar, sueltan agua y terminamos con una sopa. Entonces, vamos por partes: escogé una sartén bien grandota, y si no tenés una, entonces busca una olla que tenga el fondo bien grande. 

Vamos a calentar un poquito de aceite a fuego medio, e incorporamos los olores para hacer nuestro sofrito. Agregamos el azúcar y cocinamos hasta que dore. Incorporamos el arroz, salteamos todo junto durante unos 4 minutos y lo transferimos a un tazón grande. 

Continuamos con la proteína: salteamos la carne hasta que se cocine (si está cruda) o hasta que se caliente bien, con un poquito de aceite. Asegúrate que cocinarla muy bien, y dejarla en la sartén suficiente tiempo para que quede sequita. Una vez que esté lista, la pasamos al tazón junto con el arroz.

Seguimos con las hojas. Otro poquito de aceite, y las salteamos rápidamente a fuego alto durante un minuto, agregando una cucharada de agua para que no se nos sequen y no pierdan color. Estas las ponemos por aparte en otra taza.

Seguimos con los vegetales: dependiendo de lo que estés usando, vas a necesitar más o menos tiempo para cocinar bien. La berenjena y el zapallo, por ejemplo, toman de 6 a 8 minutos, mientras que los hongos se cocinan en 3 o 4. Si tenés muchas cosas distintas, podés considerar saltearlas una a la vez. La coliflor y el brócoli se pueden “asustar” en agua hirviendo y luego transferir a una taza con agua bien fría para que queden crocantes.

Ahora que ya tenés todo listo, podés proceder a batir los huevos y cocinarlos como si estuvieras preparando huevos revueltos. Podés dejarlos más cruditos pues cuando se incorporen a la mezcla, se van a terminar de cocinar.

Ya podemos finalizar la receta: en la olla a fuego medio vamos a mezclar el arroz y la proteína de primero. Luego incorporamos los vegetales y después las hojas. Revolvé constantemente y agregá tus condimentos favoritos: comino, cúrcuma, paprika, semilla de culantro, jengibre en polvo, salsa de soya (cuidado con la cantidad para que no te pases de sal). Al final, cuando ya tengás todo listo para servir, agregás el huevo y revolvés para que se distribuya por todo el arroz.

Podés “adornar” con cualquier hierbita que te encuentres por ahí: culantro picado, hojas de apio, perejil, hierbabuena, cebollín en rodajitas.

Contános ¿cómo te fue?
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