HACÉ UN VIAJE GASTRONÓMICO 

Llegó marzo y a final del mes con la Semana Santa el primer rato libre en el año para muchos, periodo en el que unos meditan y otros salen de viaje, dentro y fuera del país.

Por eso queremos invitarte a aprovechar estos días calurosos para que salgás de la rutina y también hagás otro viaje, uno gastronómico. 

Te podés sumar sin importar dónde estés o vayás porque se hace a través del paladar y tus sentidos. Solo necesitás una cocina y aprender a disfrutar del dulce proceso de hornear con Zukra.

Para que disfrutés más el viaje, vamos a repasar algunos aspectos a tomar en cuenta cuando horneás y te daremos tips re útiles con info que nos compartió la chef Adrí Sánchez.

El pan: tu destino gastronómico de Semana Santa

Durante los últimos años, el internet y la necesidad por aprender nuevos oficios y artes tradicionales como el horneado durante periodos como la pandemia, han popularizado un montón la panadería.

Agregado a esto, la mayoría de personas hemos consumido panes de preparación en cadena durante años, y estos no suelen contar con el tiempo de fermentación necesario para que el gluten y la proteína que hace que el pan sea esponjoso y elástico, se comience a degradar para que al entrar a nuestro organismo sea más “floja” y sencilla de digerir. 

Por eso hacer tu propio pan, se ha vuelto un acto de amor propio muy bonito, en el que podemos seleccionar mejor los ingredientes que utilizamos, las cantidades en las que los agregamos, y además nos da chance de experimentar con tiempos de fermentación más largos, que nos darán como resultado panes más ricos y fáciles de digerir. Evitando también, consumir versiones comerciales ultraprocesadas que nos hacen daño.

Así que sin más, iniciemos este viaje gastronómico con algunos secretos muy interesantes sobre la panadería que te ayudarán a mejorar naturalmente los resultados de tus experimentos caseros durante esta dulce época.

Masas y amasados: 

Hay muchos tipos de masa y métodos para amasar el pan. Pero algo importante de saber es que cualquier pan que se amase en batidora se puede amasar a mano. Nada más hay que tener extra paciencia y prepararnos para trabajar la parte superior de nuestro cuerpo. 

La chef Adri Sánchez nos aconsejó que si una masa está muy “rejega” o no se quiere “cortar”, la dejemos reposar un ratito para que se relaje. 

Los tiempos de reposo entre amasado son muy útiles y nos ayuda a obtener masas más elásticas y panes más esponjosos. 

Levaduras/leudantes: 

Sin importar cuál sea el pan que vayás a preparar, recordá asegurarte siempre de que tu leudante esté en buenas condiciones.

Para verificar que un polvo de hornear todavía sirve, podemos colocar un poquito en la punta de una cuchara y agregarle unas gotas de agua. Si hace efervescencia, todavía lo podemos utilizar.

De igual forma, con la levadura podemos seguir un proceso parecido. Independientemente del tipo de levadura que vamos a utilizar (sea levadura seca, fresca o instantánea), podemos poner un poquito en un recipiente con agua tibia y dejarla reposar por unos minutos. Luego de pasado un ratito, deberías poder ver algún tipo de cambio en la levadura: sea que se pone a flotar, o se infla como una nubecita. Tanto el polvo de hornear como la levadura deberían activarse en contacto con el agua, y si no lo hacen, entonces es mejor comprar productos frescos.

La harina: 

Solemos pensar que no caduca, o dura mucho más en la alacena. Pero lo cierto es que la harina se pone rancia con facilidad, sobre todo si es integral. Las altas temperaturas y la humedad de nuestro país, sin duda afectan la calidad de este tipo de ingredientes. Por eso, la chef Adri Sánchez nos recomendó utilizar recipientes herméticos y almacenarlos en espacios frescos y secos de tu casa, fuera del alcance de la luz. 

Además hay dos señales de que una harina ya no está en buenas condiciones para trabajar: está “apelotada”, y cuesta deshacer los grumos entre los dedos, o tiene un sabor ligeramente amargo cuando la probás cruda. 

Recordá que ya existen opciones de harina de panadería accesibles en paquetes más pequeños. Las distribuyen algunos comercios especializados en productos para restaurantes, y hay de distintos tipos: algunas harinas son más suaves (esto es porque tienen menos gluten) y son ideales para pancitos, batidos y queques; mientras que las harinas fuertes son más aptas para panes artesanales de masa madre.

El tiempo de fermentación: 

Siempre es muy importante que reposemos nuestras masas leudadas con levadura durante un buen rato antes de comenzar a hacer el pan.  Durante este tiempo, se produce una reacción en la que la levadura produce dióxido de carbono dentro de la masa, y este es retenido por las estructuras del gluten. Es casi como si la levadura inflara globos dentro de nuestra masa para inflarlo y ponerlo esponjoso. Por eso, muchas recetas dan instrucciones del tipo “dejá reposar hasta que doble su tamaño”.

Los ingredientes del pan: 

Todo queda más rico si lo hacemos con ingredientes de buena calidad. La Chef Adri Sánchez, nos contó que los panes que se preparan con leche agria en lugar de la regular quedan mucho más suaves y esponjosos. ¡Tenés que intentarlo!

Paciencia: 

El pan es mágico y la magia generalmente no sucede de un momento a otro, requiere de tiempo. Y esto mismo aplica a la hora de formar nuestros panes: no olvidés que aunque la masa ya reposó y creció, mucho del gas que la hace más grande se va a perder durante el amasado, por lo que vamos a tener que volver a esperar un rato para que se forme más gas y el pancito quede ligero y esponjoso.

En el horno: 

Recordá que es importante proteger la corteza de nuestros panes hidratándola con agua, leche o huevo batido. Mientras más hidratada esté la corteza, más elástica será, y esto nos ayudará a garantizar que el pan mantenga su forma mientras se cocina.

Para que la corteza de los panes de masa madre sea más gruesa, es necesario que el horno esté bien caliente, y esto podría quemarnos el pancito antes de que se termine de cocinar por dentro. Una forma sencilla de prevenir esto, es colocar una bandeja con agua dentro del horno durante los primeros minutos de la cocción. Así, el vapor de agua protege la corteza del pan mientras esta se va cocinando, y nos ayuda a obtener una corteza más dorada, crujiente y profesional. 

Si te apuntás a viajar a través de la cocina horneando pan durante marzo y la Semana Santa con estos consejos, recordá darle tiempo y paciencia a cada una de tus preparaciones para disfrutar más de una manera 100% natural como Zukra.

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Ensalada rusa

HECHO CON ZUKRA ORGÁNICO
ingredientes

2 remolachas grandes hervidas, peladas y picadas en cubos

1 kilo de papas amarillas medianas hervidas, peladas y picadas en cubos

1 zanahoria grande pelada y picada en cubos

4 huevos hervidos por 8 minutos, pelados y picados en cuadritos

preparación

La ciencia de la ensalada rusa está en la cocción de los ingredientes principales: que la remolacha quede al dente, que la papa esté cremosa pero no sobre cocinada, que el huevo no tenga la yema azulada. En casa ponemos las remolachas a cocinar con los frijoles en la olla de cocimiento lento, durante la segunda parte de la cocción. La remolacha le da un sabor exquisito al caldo de los frijoles y aprovechamos la electricidad para cocinar dos productos a la vez.

Cuando tenemos la remolacha, la papa, el huevo y la zanahoria listos y fríos, preparamos el aderezo mezclando todos los ingredientes y mezclamos todo en un tazón grande. La ensalada rusa se mantiene en buen estado hasta por dos días, y si te gusta tener un elemento crocante dentro del bocado, podés agregar manzana o apio crudo a la hora de mezclar todo.