Un ejercicio simple para mantener la motivación de emprender con Silvia Hidalgo

Para nadie es un secreto que emprender requiere enfrentar todo tipo de retos. “En especial en los primeros años como emprendedora, recuerdo sentir que no terminaba de solucionar una cosa cuando ya había otro reto esperándome para ser solucionado”. ¿Cuántos se sienten identificados? Fácilmente los podemos imaginar asintiendo al leer esto.

 Lo queramos o no, emprender nos impulsa (¡y nos empuja a veces!) a aprender herramientas tanto en las diferentes áreas de administración de un negocio, así como en el área emocional. Muchos de los retos a los que nos enfrentamos, nos hacen cuestionarnos a nosotros mismos, despiertan miedos, inseguridades, ansiedades e incitan conversaciones internas que si no sabemos manejar bien, pueden llevarnos a querer huir del camino emprendedor.

 Cuando esto sucede, me encanta utilizar un ejercicio que llamo “perspectiva prestada”. Lo he enseñado a otros emprendedores, quienes me han compartido cómo les ayuda para fortalecer su mentalidad, encontrar valentía dentro de sí mismos, y en especial, descubrir admiración y gratitud por todo el trabajo que han realizado como emprendedores.

Dichosamente con el tiempo la ansiedad tiende a bajar y los retos se hacen más llevaderos. Pero cuando alguna duda se asoma, este ejercicio es una gran herramienta.

¿Cómo funciona el ejercicio?

Muchas veces lo único que necesitamos para salir de momentos difíciles es un poco de perspectiva, y si nos cuesta ver el panorama más amplio, podemos pedirla prestada. ¿A quién la pedimos prestada? A nosotros mismos en el futuro o en el pasado.


Supongamos que te enfrentás a un cambio importante en tu negocio que te genera ansiedad: tomá perspectiva prestada de tu vos futuro y escribí en una hoja qué te diría tu vos dentro de 5 años sobre la situación que estás viviendo. Te recomendamos tratar de responder estas preguntas: ¿Cómo te animaría? ¿Qué te contaría del impacto positivo de tus decisiones? ¿Qué te agradecería?

Veamos otro ejemplo. Si sentís que trabajás muchísimo por tu negocio y que no has avanzado tanto como quisieras, tomá perspectiva prestada de tu vos pasado. Escribí en una hoja de papel qué te diría tu vos antes de emprender. Podés responder estas preguntas: ¿Qué palabras de admiración te diría? ¿Cómo te enviaría energías? ¿Qué te agradecería?

Este ejercicio puede tomarte tan solo unos 10 a 15 minutos, y te aseguro que vas a encontrar la motivación necesaria para seguir adelante. 

Me gusta utilizar la siguiente frase: “como la luna define las mareas, nuestra mentalidad define nuestras acciones”. La he utilizado tantas veces, que muy honestamente ya no recuerdo si la inventé (me gusta mucho crear analogías para enseñar) o si la vi en algún lado, pero me encanta. Es un recordatorio de que muchas de nuestras dificultades al emprender se resuelven de adentro hacia afuera.

La próxima vez que necesités motivación para seguir adelante, recordá que la encontrás en vos mismo, talvez solo necesitás prestarte otra perspectiva.

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